lunes, 17 de febrero de 2014


Por Carlos Juárez

Dicen que de buenas intenciones está lleno el infierno. Y sí, cuando de proyectos se tratan, ideas geniales abundan en nuestra mente, el problema es la concreción.


Cásese quien pueda es una idea original de la actriz Martha Higareda cuya realización encargó a Marco Polo Constandse, quien es más prolífico (hasta ahora) como productor que como director.

Pero el “detalle” cuando se trata de concretar un proyecto es que se debe de contar con una buena base para que el resultado final sea lo esperado. Cásese quien pueda no busca en ningún momento aportar al séptimo arte, está claro que solo busca divertir, pero con un guión tan endeble, lo que se ve en pantalla es como alguien tratando de correr con muletas sin antes haber practicado: tropiezo tras tropiezo.

El filme es como un repaso de la gran mayoría de las chic flicks con que el cine estadounidense nos ha bombardeado por años. El guión de Higareda pretende aterrizar el asunto de una mujer mexicana a punto de casarse quien descubre que fue engañada por su prometido al tiempo que tiene que lidiar con su hermana, una soltera eternamente enamorada de su mejor amigo, que no está de acuerdo con las intenciones de Ana Paula (Martha Higareda).

Y se nota el intento de tratar de poner bajo la lupa a la clase media mexicana que suele preferir vivir de apariencias que hacer las cosas que realmente necesita para ser feliz. Pero todo es tan apresurado, tan atropellado, que las situaciones se resuelven de un modo tan sencillo como ponerse unos calcetines.

Así, resulta que la protagonista se pone una borrachera de aquellas para olvidarse de que va a casarse con su infiel pareja, todo porque ya tiene vestido, iglesia, fiesta y demás gastos para el mentado evento. Y entonces resulta que una camioneta viaja con una rapidez descomunal para llevar en una noche de la Ciudad de México a la selva de Quintana Roo a la novia, quien aprenderá en ese sitio de la península su lección de humildad.

Del otro lado, la hermana (Miriam Higareda) que no ve el matrimonio como una opción hasta que encuentre al amor de su vida (que resulta ser su amigo de la infancia, interpretado por Luis Gerardo Méndez) de pronto se encontrará que tiene a la mano eso de casarse.

Inundada de gags que no funcionan de lo forzado de las situaciones, Cásese quien pueda es humor ramplón y su trama en extremo superficial. Volvemos a esta práctica de tratar de arrancar risas porque un insulto sale de la nada para mostrarnos el folclor mexicano (no tenemos nada contra las groserías, al contrario, nos encantan, pero los ritmos importan para la intención de los diálogos).

El filme aprovecha el marco del mes del amor para hacer de éste su bandera y carta de presentación. Trata de ser algo más que una comedia romántica cuyo argumento hemos visto ya decenas de veces, pero no lo consigue. Sin embargo, cada quién es libre de embarrarse con el frasco de miel que mejor considere.

La premisa de Cásese quien pueda es que el amor está donde menos te lo esperas. Lo inesperado del cine en México es que aparezcan comedias con propuestas inteligentes que no apelen a lo convencional. Pero, eso es lo que logra que la taquilla tenga un estatus saludable. 

Cásese quien pueda (México, 2014)

Director: Marco Polo Constandse.
Protagonistas: Martha Higareda, Luis Gerardo Méndez, Miriam Higareda.
Guión: Martha Higareda,
Fotografía: Horacio Marquínez.
Edición: Jorge Macaya.

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